Pruebas de usabilidad: guía práctica

Las pruebas de usabilidad están enfocadas en el usuario final y te ayudan a crear la mejor experiencia de usuario (también conocida como UX), en cuanto que obtendrás sus comentarios de forma directa.

Aquí verás qué son las pruebas de usabilidad, cuáles son sus beneficios y cómo realizar tu propio estudio de manera efectiva, de acuerdo con expertas y expertos. Pero antes veamos qué es la usabilidad en general.

¿Qué es la usabilidad?

La usabilidad indica la facilidad de uso de una herramienta. Abarca tanto la experiencia del usuario como la sencillez para lograr un objetivo por medio de un sistema o dispositivo, por lo que es aplicable tanto a software como a hardware.

Los 10 principios de la usabilidad

Jakob Nielsen, experto en usabilidad, enunció los principios que te ayudarán a evaluar tu diseño web:

  1. Visibilidad del estado del sistema: tu usuario sabe exactamente qué está pasando, en el momento preciso. Ejemplo: al rellenar un formulario, el usuario sabe si el envío fue procesado y cuándo lo contactarás.
  2. Relación entre el sistema y el mundo real: la información está disponible en un orden lógico y en un lenguaje convencional. Ejemplo: eliminas el lenguaje técnico en las páginas dedicadas a los consumidores finales.
  3. Control y libertad del usuario: tus usuarios pueden rehacer o deshacer sus pasos al navegar. Ejemplo: pones un botón de «Ir atrás» en una página de producto.
  4. Estándares y consistencia: cada término o situación está utilizado de manera unívoca, y no hay formas distintas de nombrar o mostrar una misma cosa. Ejemplo: haces que todos los botones de «Seguir» tengan la misma apariencia.
  5. Prevención de errores: hay varias formas de evitar los errores en la plataforma. Ejemplo: añades un mensaje de «Confirmar envío de los datos» antes que el usuario pase a la etapa siguiente.
  6. Reconocimiento en vez de recuerdo: tus usuarios no deben memorizar continuamente lo que deben hacer, ya que tienen sus opciones visibles. Ejemplo: instalas botones con iconos fácilmente reconocibles.
  7. Flexibilidad y eficiencia en el uso: tus distintos tipos de usuarios encuentran un uso adecuado a sus necesidades. Ejemplo: tienes opciones visibles para los usuarios nuevos, a la vez que cuentas con atajos para los más experimentados.
  8. Diseño minimalista y estético: cada pieza de información es relevante. Lo superfluo es eliminado. Ejemplo: suprimes todos los botones que son raramente utilizados, con el fin de que las opciones más importantes aparezcan de manera clara.
  9. Asistencia a los usuarios para reconocer, diagnosticar y corregir los errores: indicas los errores de manera comprensible, sin lenguaje técnico y con una solución rápida. Ejemplo: haces que tus páginas rotas no muestren un simple código, sino que explicas al usuario qué significa y qué puede hacer.
  10. Ayuda y documentación: los usuarios disponen de una base de conocimiento enfocada en acciones. Ejemplo: añades una lista de preguntas frecuentes.